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viernes, 3 de junio de 2016

No me habla de Amor

Ella no me habla de amor
tiene otras pasiones de las cuales hablar,
por ejemplo, es cinéfila
estudió cine y es aficionada a la fotografía
sabe hablar inglés y estudia italiano,
a veces sus padres le prestan el auto
otras veces camina,
lo hace por la playa
en el circuito aeróbico del parque
o simplemente va a pie
a los cursos a los que concurre.
Ella no me habla de amor
me dice que se siente frustrada
sus ojos brillan cuando sonríe
y es linda cuando eso sucede
pero generalmente están apagados
pensantes
tristes
dormidos
distantes
me pregunto qué cosas la harán feliz
cuando habrá sido su último momento
de felicidad y con quién habrá sido.
A veces la observo durante largos
segundos, tratando en vano
que nuestras miradas se crucen
y generen algún tipo de vínculo
alguna extraña complicidad que nunca llega.
Ella no me habla de amor
no sé si está en pareja
ni cuantos novios tuvo,
no sé si le gusta ver el amanecer
ni que tipo de literatura guarda
en su biblioteca.
No sé a cuantos hombres habrán besado
sus labios, o si alguna vez habrán
besado a una mujer
no sé cuando fue la última vez que lloró
ni el motivo.
Solo sé que cada vez que la veo llegar
algo en mi interior cambia, se estremece
y me obliga a ser mejor
educado
atento
caballero.
También sé que nunca la veré desnuda
ni con sus ojos cerrados
y lo que es mucho peor
sé que nunca llegaré
realmente a conocerla.

jueves, 12 de mayo de 2016

Un Poema

Un buen poema necesita un alma desnuda
y algo de suerte
necesita del azar, la Luna y el misterio.
Un poema requiere de un alma dolida
o un corazón roto
o un viejo rencor
sed de venganza o una ambición desmedida
ansias de ser amado
correspondido u odiado.
Un buen poema requiere por sobre todas las cosas
un conjunto de planetas alineados
fiebre
delirio y locura
pasión
obstinada redención
verdad y metáfora
una dosis de mentira
una efímera esperanza
y un caudal de resignación que no permita objeciones.
Necesita de un amor
preferentemente imposible
platónico al menos
una pizca de lujuria y sensualidad.
Necesita de la terca y abandónica inspiración.
Un poema necesita
irremediablemente
a un poeta que lo libere.

miércoles, 13 de abril de 2016

El Espejo Siniestro

Verte naufragar así es un misterio
descubro desde el tacto tus deseos
y así descontracturo todos tus nudos
con solo mover un par de dedos.

Si hay placer no hay dolor
se destiñe tu voz.

Soy el mango del puñal
que entra en tu cuerpo
la carne se adormece sin riesgo.

Preguntame a dónde van
todos mis miedos
después que los convierto
en deseos.

Dame un Dios y soñá
con un manto de piedad
mentiroso el final
¿el cielo dónde está?

El infierno puede ser muy divertido
bailando con el Demonio correcto.

Tu mirada me hace ver
todas las dudas
que plasma aquel espejo siniestro.

jueves, 7 de abril de 2016

Dos Amores

La chica del gorro de lana rojo camina
llevando un skate en su mano izquierda
y una mochila negra y rosa en su espalda.
La observo desde el banco de la plaza
rodeado de chicos con viseras y una rubia
que mira su celular a cada momento.
Una señora lee bajo la luz del farol sin
temor a ser asaltada, hay dos perros
que amenazan con pelearse pero
terminan jugando.


La chica del gorro de lana rojo es flaca,
rubia, parece tener ojos claros,
y me pregunto a dónde irá, con quién
irá, a qué irá, me pregunto también si
ya lo habrá hecho, con quién lo habrá hecho,
cuándo lo habrá hecho, pienso en cómo lo hará
y me la imagino haciéndolo.
Como una fiera con hambre que persigue a
una hembra en celo, me incorporo y
la sigo, llevo conmigo dos remeras que acabo
de comprar en oferta y un libro que pienso
regalar.


La pierdo de vista porque me distrae un
cuarteto de cuerdas que toca en vivo en
las puertas del Banco Provincia una bella
obra de Tchaikovski.

Uno de los violines es tocado por una
chica flaca, sin curvas que exciten, sin una
cara bonita ni rasgos amables, los otros
dos son ejecutados por chicos con barba,
supongo que uno de ellos es su novio
porque se miran y se sonríen, entran juntos
en cada compás y cierran sus ojos, como
si alcanzaran juntos el orgasmo, el
violoncelo marca el pulso de la mano de
un gordito que solo se ríe y mira a la
gente.


Me alegro de haber olvidado mi cámara
de fotos para inmortalizar el momento, la
chica sin ser linda me llega al corazón con
su música y su talento, me enamoro a tal
punto que siento ganas de llorar, la amo.


Me retiro.


La chica del gorro de lana rojo ya es un
recuerdo, la chica del violín un sutil dolor,
y así pasaron fugazmente por mi vida dos
posibles amores, amantes, amigas
que ya no volveré a ver.