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viernes, 3 de junio de 2016

No me habla de Amor

Ella no me habla de amor
tiene otras pasiones de las cuales hablar,
por ejemplo, es cinéfila
estudió cine y es aficionada a la fotografía
sabe hablar inglés y estudia italiano,
a veces sus padres le prestan el auto
otras veces camina,
lo hace por la playa
en el circuito aeróbico del parque
o simplemente va a pie
a los cursos a los que concurre.
Ella no me habla de amor
me dice que se siente frustrada
sus ojos brillan cuando sonríe
y es linda cuando eso sucede
pero generalmente están apagados
pensantes
tristes
dormidos
distantes
me pregunto qué cosas la harán feliz
cuando habrá sido su último momento
de felicidad y con quién habrá sido.
A veces la observo durante largos
segundos, tratando en vano
que nuestras miradas se crucen
y generen algún tipo de vínculo
alguna extraña complicidad que nunca llega.
Ella no me habla de amor
no sé si está en pareja
ni cuantos novios tuvo,
no sé si le gusta ver el amanecer
ni que tipo de literatura guarda
en su biblioteca.
No sé a cuantos hombres habrán besado
sus labios, o si alguna vez habrán
besado a una mujer
no sé cuando fue la última vez que lloró
ni el motivo.
Solo sé que cada vez que la veo llegar
algo en mi interior cambia, se estremece
y me obliga a ser mejor
educado
atento
caballero.
También sé que nunca la veré desnuda
ni con sus ojos cerrados
y lo que es mucho peor
sé que nunca llegaré
realmente a conocerla.

jueves, 26 de mayo de 2016

El hombre del Faro

En el Faro vive un hombre que nadie sabe cómo se llama.
A él no le importa que no sepan su nombre. Hace años que no habla con alguien, por lo tanto olvidó su propio nombre.
Este hombre pinta cuadros hermosos, y envía bellos poemas a los diarios que son publicados bajo un pseudónimo poco creativo. El Hombre del Faro.
Lo extraño del caso es que este hombre vive allí desde que se tiene conciencia. Todos dicen, inclusive los más viejos de la ciudad, que “cuando yo llegué él ya estaba”. Su primer poema fue publicado por un diario local hace más de cien años. En la última muestra de arte que se realizó con sus obras, había una que databa del año 1876.
Los rumores son varios. Que es inmortal. Que es un fantasma. Que simplemente tiene suerte y goza de buena salud. El más racional dice que en realidad el hombre murió y alguien continuó haciendo cosas en su nombre. Otros dicen que es un mito inventado por la secretaría de turismo para que la ciudad tenga al menos algo interesante de que hablarle a los turistas.
Claro que al no conocer su nombre real es imposible afirmar esto último, ya que cualquiera puede firmar una carta, poema, cuadro, bajo el pseudónimo el Hombre del Faro. Cuentan que algunos artistas prefieren mantener la leyenda viva, y así firman sus obras bajo ese pseudónimo.
Este hombre no responde cartas ni correos electrónicos. No tiene redes sociales oficiales, aunque algún que otro seguidor le ha armado grupos y blogs.
Pero a veces, cuando paso caminando por en frente del Faro puedo ver en la ventana más alta una luz encendida y la silueta oscura de la sombra de un hombre caminando por la habitación.
Me pregunto si será él.