Mostrando entradas con la etiqueta urbana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta urbana. Mostrar todas las entradas

jueves, 12 de mayo de 2016

Un Poema

Un buen poema necesita un alma desnuda
y algo de suerte
necesita del azar, la Luna y el misterio.
Un poema requiere de un alma dolida
o un corazón roto
o un viejo rencor
sed de venganza o una ambición desmedida
ansias de ser amado
correspondido u odiado.
Un buen poema requiere por sobre todas las cosas
un conjunto de planetas alineados
fiebre
delirio y locura
pasión
obstinada redención
verdad y metáfora
una dosis de mentira
una efímera esperanza
y un caudal de resignación que no permita objeciones.
Necesita de un amor
preferentemente imposible
platónico al menos
una pizca de lujuria y sensualidad.
Necesita de la terca y abandónica inspiración.
Un poema necesita
irremediablemente
a un poeta que lo libere.

lunes, 11 de abril de 2016

El Vino de la Copa

Ayer conté las veces que pensé en ella.

La primera cuando me desperté e imaginé
que dormitaba a mi lado.

Después al mirarme al espejo y ver de
la nada su rostro, nunca la vi recién
despierta, despeinada y con los ojos
inflamados.

Más tarde en la parada del colectivo,
todas las mujeres con algo rosa en su ropa
me transportan a ella.

En el trabajo la imagino trabajando,
responiendo el teléfono con educación,
atendiendo a los clientes con simpatía,
coqueteando con sus compañeros
haciendo comentarios pícaros con sonrisas
cómplices, y me pregunto con cual de todos
ellos se estará acostando.

La imagino por las tardes en sus clases de
gimnasia y pienso en cómo le irá con sus
clases de pintura.

En la cena me lamento no tener el valor
de invitarla a cenar, e imagino cómo se
vestiría en una posible cena, la imagino
con el cabello recogido, un vestido rojo y
corto, con un collar en su cuello que ayudaría
a resaltar la desnudez de sus hombros.

Pienso en ella bebiendo el vino de la copa
la escucho confesarme sus secretos
llorar sus temores
pienso que me diría el número de hombres a
los que les rompió el corazón
y la veces que se lo rompieron a ella.

La imagino con sus ojos cerrados
y la boca entre abierta
veo su espalda a la luz de la Luna que
ingresa por la ranura de la ventana
veo, ahora, su cabello suelto
la observo recostada y en cuclillas.

Ayer conté las veces que pensé en ella
pero perdí la cuenta.

jueves, 7 de abril de 2016

Dos Amores

La chica del gorro de lana rojo camina
llevando un skate en su mano izquierda
y una mochila negra y rosa en su espalda.
La observo desde el banco de la plaza
rodeado de chicos con viseras y una rubia
que mira su celular a cada momento.
Una señora lee bajo la luz del farol sin
temor a ser asaltada, hay dos perros
que amenazan con pelearse pero
terminan jugando.


La chica del gorro de lana rojo es flaca,
rubia, parece tener ojos claros,
y me pregunto a dónde irá, con quién
irá, a qué irá, me pregunto también si
ya lo habrá hecho, con quién lo habrá hecho,
cuándo lo habrá hecho, pienso en cómo lo hará
y me la imagino haciéndolo.
Como una fiera con hambre que persigue a
una hembra en celo, me incorporo y
la sigo, llevo conmigo dos remeras que acabo
de comprar en oferta y un libro que pienso
regalar.


La pierdo de vista porque me distrae un
cuarteto de cuerdas que toca en vivo en
las puertas del Banco Provincia una bella
obra de Tchaikovski.

Uno de los violines es tocado por una
chica flaca, sin curvas que exciten, sin una
cara bonita ni rasgos amables, los otros
dos son ejecutados por chicos con barba,
supongo que uno de ellos es su novio
porque se miran y se sonríen, entran juntos
en cada compás y cierran sus ojos, como
si alcanzaran juntos el orgasmo, el
violoncelo marca el pulso de la mano de
un gordito que solo se ríe y mira a la
gente.


Me alegro de haber olvidado mi cámara
de fotos para inmortalizar el momento, la
chica sin ser linda me llega al corazón con
su música y su talento, me enamoro a tal
punto que siento ganas de llorar, la amo.


Me retiro.


La chica del gorro de lana rojo ya es un
recuerdo, la chica del violín un sutil dolor,
y así pasaron fugazmente por mi vida dos
posibles amores, amantes, amigas
que ya no volveré a ver.