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miércoles, 15 de junio de 2016

INERTES

Nos escondemos tímidamente bajo las frazadas más finas por temor a que el monstruo de la infancia aparezca, no queremos mirar en la obscuridad por miedo a ver algo, o peor aún, por miedo a no ver nada, porque la presencia y la ausencia asustan por partes iguales.
Permanecemos a ciegas sin enfrentar la desidia, orgullosos, creyendo que avanzamos indiferentes a la nada, y que todo aquello por lo que luchamos en su momento ha servido para algo, pero no, claramente no, el miedo más profundo, el verdadero, permanece, ese miedo que nos abraza desde los comienzos y no puede ser derrotado, es invencible, es inmortal, estuvo antes que nosotros y estará después, simplemente existe.
Nos queda entonces la resignación de saber que hicimos lo mejor que pudimos, no alcanzó para nada, pero dimos todo, en vano.
Nos miramos al espejo, ¿y qué nos queda?, el efímero consuelo de la existencia, observamos al cielo por las noches y vemos estrellas, un satélite y nubes que pueden acarrear consigo gigantescas tormentas, pero no mucho más que eso, quizás con un telescopio podamos ver lejanos planetas, vida alienígena, eternidad, pero solo eso, bajamos la vista entonces y vemos, lejano, el horizonte en el mar con sus olas, sudestadas, tsunamis, vemos y hemos sentido su poder de destrucción, estamos aquí tan solo porque ellos quieren, estamos porque se burlan de nosotros, ¿y nosotros que hacemos?, simplemente nos miramos al espejo y buscamos explicaciones donde solo pueden existir interrogantes.
Por momentos gambeteamos ese miedo con difusas estrategias, con dignas maneras de alterar la realidad, consumismo, felicidad, arte, sexo, drogas, deportes, religión, pero el miedo sigue allí, nos suelta la correa un poco, no da migajas de libertad mientras descansa, pero sigue allí, nos hace creer que nos libramos de él, pero al menor síntoma de debilidad regresa, nos mira, nos susurra al oído desde nuestras más antiguas pesadillas, siempre encuentra la manera de hacernos saber que nos está observando, sonriente, con una copa de fino licor en sus garras, saboreando la inevitable victoria, él no puede perder ni aunque tenga ganas, aun abandonando el juego, el miedo lleva las de ganar.
Algunos lo han enfrentado y terminaron sus vidas padeciendo fiebre, locura y delirios, generalmente estos héroes que se atreven a desafiarlo son poetas, tercos, testarudos, necios, arrogantes. Son de ese tipo de personas que para salir de un pozo continúan cavando, ellos libran épicas batallas sabiendo que perderán, pero aun así pelean, no importa si truena, llueve, hay rayos, huracanes o tornados, ellos pelean, se secan el sudor de la frente y pelean, si se caen se ponen de pie y pelean "¿eso es todo lo que tienes?", le gritan al cielo y el cielo ataca nuevamente, si son derrotados aparecen refuerzos, siempre habrá batalla, los poetas son mártires que merecen nuestro respeto.

Nosotros tan solo permanecemos aquí mirando televisión, comiendo comida chatarra, rápida, leyendo comerciales Best Sellers, inseguros, ingenuos, consumiendo medicamentos, deliciosos psicofármacos que nos impiden soñar, deseando culos inalcanzables, hacemos de una astilla en el dedo un drama, estamos enfermos,  somos zombies, esclavos dolientes pero felices, estamos tristes, maltrechos... inertes.

lunes, 13 de junio de 2016

Crímenes Perfectos - Capítulo III

Tengo insomnio.
Siempre tengo insomnio.
A veces siento mareos, no tengo forma de saber si se deben a alguna falla de mi organismo, si es por el pánico, por una baja de presión, por el insomnio, o porque una tragedia está por venir. Simplemente me mareo. Miro el lugar colmado. Esta vez no hay blancos en la parte trasera, realmente no cabe un alfiler. Los cuerpos chocan entre sí luchando por mantenerse en pie, aunque no hay espacio para caerse, inevitablemente se chocaría con otro cuerpo que impediría la caída. Los hombres ya están en cuero con sus torsos bañados en sudor. Algunas mujeres hacen lo mismo solo que lucen una bikini sentadas sobre los hombros de algún amigo. Hay humo porque tenemos una de esas máquinas que tiran humo, y pienso que tal vez no sea buena idea. Los más fieles y fanáticos están hace horas aferrados a la baranda de seguridad, una primera fila incómoda, solo la muerte haría que soltaran esa baranda. Son los primeros en gritar cuando la moto acelerando que abrirá el show comienza a sonar, y son los primeros en gritar “vamos Lole”, cuando ella hace sonar los tambores que anuncian el corte que dará rienda suelta a la pegadiza melodía de Moves Hot.
Estoy mareado, me cuesta respirar y la imagen de Ángela agonizando se me repite en mi retina una y otra vez. Me siento un mártir. Tengo que hacer algo que no quiero para evitar un mal mayor. Se me vienen a la mente también las imágenes de la represión policial en las afueras. Por inercia, azar y suerte, mis dedos tocan el teclado justo a tiempo. Comienza la melodía principal y como  ocurrió en Córdoba no escucho absolutamente nada. La gente canta y salta, no le importa que Ton no tire octavas en su bajo, que Braian no use efectos en sus guitarras, que Lole meta platillos donde no van. A la gente no le importa que la mujer que amo pueda morir de un momento a otro, ni que la justicia federal nos separe. A la gente no le importa que los hayan cagado a palos afuera, ellos creen que valió la pena.
Con la adrenalina en niveles más bajos comenzamos a tocar la segunda canción, una joyita según la prensa especializada, Vampire’s Blues suena relativamente bien, es una canción larga, con varios cambios, y no nos caracterizamos por ensayar mucho. Confiamos en nuestras limitadas aptitudes artísticas, recuerdo en plena canción mi etapa de estudiante, jamás estudié, de hecho en algunas materias ni siquiera tenía carpeta. Me alcanzaba con prestar atención en clase, o repasar una noche antes de los exámenes para aprobar. Claro que no tuve un promedio de diez, pero me las ingeniaba para aprobar, utilizaba el tiempo de estudio en otras cuestiones mucho más importante para mi existencia, leer a Sábato, estudiar el renacimiento, escuchar blues, dibujar, escribir. Pienso en la primera canción que compuse, un country en La Menor, y pienso que casi veinte años después aun continúo componiendo en La Menor, de progreso simplemente las ganas, pero cuando se hace de las limitaciones una virtud, la honestidad del proyecto es más fuerte, y por ende, también la calidad. Sonrío sabiendo que los grandes clásicos de la música están compuestas en esa misma tonalidad y me consuelo, solo, como un tonto.
Cuando vuelvo en mí es demasiado tarde, le erré de nota y me perdí. Bauer salva la papas con un arreglo de guitarra interesante a la vez que Lole viaja por su batería como si supiera, caemos los tres juntos y la gente explota, hasta damos la sensación de haber ensayado nuevas versiones, distintas a la de los discos.
Hago un chiste machista que festejan hasta las mujeres del público. Me ovacionan. Escucho del fondo del escenario un insulto que viene de Dolores, digo algo así como que “la abuelita” quiere poner orden, todos me celebran las palabras, me aplauden y Lole queda en ridículo.
La banda cada tanto se pierde. La gente no se da cuenta porque en realidad no nos están escuchando. Una vez John Lennon dijo que “no vinieron a escuchar a The Beatles, vinieron a ver a The Beatles”, algo así estaba aconteciendo en ese momento. Al público prácticamente no le importaba lo que sucedía sobre el escenario, el show eran ellos mismos saltando, cantando, tirando bengalas, humo, el público tiene un ego demasiado grande, compite contra otros públicos de otras bandas, y entonces ya no importa si el grupo musical en cuestión es bueno o malo, mientras ellos demuestren que tienen aguante, y que no paran de gritar un segundo. Me pregunto durante el puente de alguna canción, previo al estribillo que hará explotar a los fans, cual es el sentido de componer melodías a tres voces, hacer arreglos de cuerdas, enloquecer frente a un piano, derretir mi cerebro para que todas las canciones queden presentables, sufrir el pánico previo a cada salida de disco creyendo que todas las canciones son feas, discutir y pelear con los demás en los ensayos, las pruebas de sonido, y todo para nada, porque al final de cuentas nada de eso importa, solo importa que la batería marque el bombo en negra y la gente se encarga del resto.
Me pierdo en mis pensamientos, odio literalmente al público que no me aprecia, me pierdo en la canción, le erro de acorde, pifio también la melodía, estoy en cualquier lado, Braian trata de salvar las papas nuevamente con un solo de guitarra, Lole hace un arreglo interminable con su redoblante para darme tiempo a reaccionar, pero estoy demasiado perdido, ni siquiera sé que tema estamos tocando. Siento bronca e impotencia. Los quiero mandar a todos a la mierda y decirles que no entienden nada. Siento presión en el pecho y el ataque de pánico es inminente. Pienso en Ángela y necesito refugiarme en sus brazos, solo ella me calma en esos momentos, siempre me dice “no dramatices”, y los patitos regresan a su lugar, vuelvo a respirar con normalidad. Pero ella no está.
Bauer se acerca a mí y me dice al oído que “esto no da para más”, la canción ya no tiene arreglo, no hay forma de volver a la armonía y melodía, estamos fuera de tiempo, Lole y Ton, inclusive, ya dejaron de tocar hace un par de compases. El micrófono está abierto y todos escuchan la frase que increíblemente pasará a la historia, el público aplaude, celebra, festeja, con el tiempo se harían banderas con esas palabras, se estamparían remeras, una locura demencial.
Dejamos de tocar. Lole me putea desde el fondo. Me doy vuelta y le digo que si Ángela estuviese acá esto no habría pasado. La culpo a ella por la ausencia de mi chica. Me señala con el palillo de la batería y no alcanzo a oír lo que me dice, pero sé que no son piropos ni cariñitos. Solo para provocarla toco en mi teclado los acordes de Represión, el emblemático tema de los Violadores. Lole explota.
-No le festejen todo chicos, pasaron cosas graves afuera, hay gente internada – dice desde su micrófono.
La gente obedece y se calla. Yo estallo. Me doy vuelta y le grito que no se meta, que es mi banda y por ende mi público.  Ella parece no inmutarse, y con un suave “paramos cinco minutos chicos, ya volvemos” se retira del escenario directo a los camarines. Yo corro tras ella con todas las intenciones de matarla, o al menos golpearla con brutalidad. La gente de seguridad me detiene a tiempo. Lole me mira desde el rincón asustada, jamás se imaginó que mi reacción podría ser esa.
Finalmente luego de varios minutos de interminables insultos y empujones me calmo, me tranquilizo. Rompo en llanto y Dolores no tiene otra alternativa que consolarme, yo sé que en el fondo me entiende, y que es solo cuestión de tiempo para que esta bronca que hay entre los dos se apacigüe. Me pregunta si puedo quedarme solo un par de minutos, le digo que sí. Ella se aleja y habla desde su celular con alguien, lo hace en voz baja. Escucho al público impacientarse. Cantan que si no salimos de nuevo se va a armar quilombo, putean a la policía, a Pappo, comienzan los silbidos y aplausos y el aire se enrarece, todo se torna más tenso. Dolores se me acerca y me pasa el celular para que hable.
-Hola amor, ¿qué pasó? – del otro lado Ángela suena más dulce que nunca, y la paz regresa a mí, y si afuera la gente se mata ya deja de ser mi problema.
Ángela me dice que está bien, que ya pasó lo peor, que no le importan las vueltas legales que su familia pueda llegar a hacer, que ella va a estar siempre conmigo, que lo que le pasó fue solo un susto, que me necesita a su lado para poder mejorarse, y varias mentiras más, sé que me está mintiendo, pero me genera ternura que mienta así para hacerme sentir bien. Uno no miente por cualquiera, miente por alguien a quien quiere, las mentiras piadosas encierran en sí un amor incondicional. Vuelvo a pensar por mí mismo, regreso a la realidad. El zumbido desaparece y todo vuelve a ser normal.
-Tenemos que salir – me susurra Dolores apoyando su mano contra mi hombro. Asiento.
Regresamos a escena bajo una lluvia de aplausos. El público coreó mi nombre hasta que los interrumpimos con los acordes de Lucy Goes, una bonita canción con un estribillo pegadizo con destino de hit radial.
De repente todo eso que tanto odiaba ahora lo disfruto. Ese es el poder de Ángela sobre mí, y tengo tiempo de alejarme mentalmente a un tema de Javier Calamaro, donde afirma que “el poder que tenés sobre mí ya me aleja de la oscuridad”, y entonces la gente saltando y cantando ya no me molesta, ya no me importa que no nos estén escuchando, somos la excusa perfecta para que esa gente pase un buen momento, somos mártires que sufren para que otros sean felices, y eso en el fondo me reconforta. Arengo al público diciéndoles que qué les pasa que están tan cansados, y por una cuestión de mero orgullo los cantos se intensifican, y nadie se atreve a permanecer quieto por temor a ser tildado de pecho frío o careta. Cuando las luces los iluminan puedo ver las sonrisas en sus rostros, algunos viajaron desde muy lejos, están sin dormir, sin comer, afuera la policía los cagó a palos, y aun así están felices. Ángela puede hacerme ver el lado positivo de las cosas. Gracias a ella puedo ver y disfrutar la belleza del caos, ella me hace sentir que “sacar belleza de este caos es virtud”.
Al tocar la canción Cowgirl todo se desmadró, esa es una canción que compuse para Ángela, para que pudiera mantener el ritmo al compás del bombo en negra en 128 BPM, sé que le gustó, y se tomó con humor el título del tema, que hace referencia a su postura favorita.
-Hago el amor a 128 BPM – se ríe cuando está de buen humor, y verla reír es hermoso, es, simplemente, “una copa de la mejor cuando se ríe”.
La mayoría de las mujeres presentes se quitaron las remeras y sostenes, dejando sus pechos al aire, cabalgando sobre los hombres de los hombros que las sostenían. ¿El problema? Algunas eran menores de edad, y además había un fiscal actuando de oficio, quien no tardaría en denunciarme por incentivar a la promiscuidad y obscenidades en público. Así de al pedo está la justicia en Argentina.
El show terminó con el himno Warsaw, coreado por todos con los encendedores en alto haciendo flamear las llamas, y Whisky puso punto final a la velada.
El regreso al hotel fue similar al de nuestro show pasado. Bauer se fue con una hermosa rubia, Ton sacaba punta a sus lápices porque había conseguido dos chicas que posarían para él, Dolores y su pasajera pareja se fueron sin despedirse despertando los ratones de todos los presentes.
En el hotel me esperaba una inmensa guardia de periodistas a los que ignoré por completo a sabiendas que no tardarían en carnearme en vivo desde sus respectivos programas. Mi habitación estaba extrañamente ordenada, fría, oscura y solitaria. Envié un par de mensajes a Ángela pero no obtuve respuesta a pesar de ver que los mensajes habían sido recibidos y leídos.
Siempre llevo conmigo cuando viajo un ejemplar de Sobre Héroes y Tumbas o El Túnel que leo aleatoriamente en la página que caiga al abrir el libro, la literatura es una buena medicina para dormir. Claro que con el grado de insomnio avanzado que poseo las páginas se suceden una tras otra y el sueño no llega. Reflexiono sobre las novelas de Sábato, en El Túnel mata a la mujer que ama, y en Sobre Héroes y Tumbas muere la mujer que amamos todos. Pienso en Ángela. ¿Qué estaría haciendo? ¿Qué pensaría? ¿Estaría soñando?
Me doy cuenta que no puedo vivir sin ella, y eso es un problema. Nuevamente Calamaro regresa a mí con su doloroso “ella no va a volver y la pena me empieza a crecer adentro”, no hay plan B. Es ella o ninguna, básicamente porque no existe otra persona capaz de soportarme, digamos, yo podría enamorarme de miles de mujeres más, pero ninguna de esas miles concretaría un amor real hacia mí. Pero al hacer esa reflexión interna pienso que nada me garantiza que Ángela sí sienta amor por mí.
Soy mi propio verdugo. Soy el prisionero bajo la guillotina y el hombre en cuero con una capucha negra en la cabeza. Soy el pez, la boca y el anzuelo. Siempre supe, o al menos sospeché, que al final solo seriamos mi mente y yo. Mi poema Silencio Estampado pudo haber funcionado en su momento como algo visionario, “¿Soy yo en tu cuerpo o vos en mi mente?”, para el caso es lo mismo. Me encontraba solo por mis propios actos. Abandonado. Frustrado. Con culpa.
Ángela es una tentación constante, tenerla ebria o drogada solo para mí es un acto de egoísmo sin precedentes. Ella es una mujer libre y eso me altera, me desacomoda la estantería, odio su libertad. Escribo en mi libreta de poemas “cuidado nena, se te enfría en corazón con tanta libertad”, algún día eso será un poema completo.
La única forma de tenerla conmigo es haciéndole daño, y eso casi la lleva a la muerte en un par de ocasiones. Soy el autor intelectual de estos crímenes perfectos, y sin darme cuenta, también soy víctima de ellos.


miércoles, 1 de junio de 2016

Algunas consideraciones sobre el uso adecuado del Sentido Común y la Razón

Resulta que el país gobernado por Cristina era una Maravilla, y de pronto, ooppss, llegó Mauricio y destruyó todo, porque Mauricio es malo e hincha de Boca, pero veamos, utilicemos por un segundo el sentido común.
El país de Cristina era un país subsidiado a mansalva, y el sentido común me dice que si un país depende de su estabilidad pura y exclusivamente de sus subsidios hay, al menos, algo que no está funcionando.
Un ejemplo concreto. Pepito trabajaba en una empresa, lo despidieron, el estado, como corresponde le da asilo, un precario seguro de desempleo y algún que otro plan trabajar. El discurso (le llaman relato también) dice que el país crece, pero varios años después Pepito continúa cobrando su precario plan de desempleo y su plan social. Aquí ocurren, al menos, dos cosas; o bien Pepito se durmió en los laureles y prefirió no buscar trabajo porque no tiene sentido hacerlo, si total el estado lo mantiene, o todo lo contrario, Pepito salió a buscar empleo y no lo consiguió.
¿What?
¿Pero no le iba bien al país? ¿No estábamos en un constante crecimiento? ¿No había un exagerado consumo interno?
Bueno, el sentido común informa que, o Pepito es un ñoqui (con el perdón de las pastas) o bien al país no le estaba yendo tan bien, porque si después de varios años Pepito no encontró trabajo… se entiende, no?
Otro absurdo es cuando el peronismo, (que se llama partido justicialista cuando le conviene, peronismo cuando le conviene, kirchnerismo, menemismo, etc.) plantea que ellos son un movimiento amplio, grande, con distintas ideas, y que por ese espíritu democrático a veces se permiten discrepar entre ellos, porque no hay nada más lindo en la democracia que discrepar con el otro. Ahora bien, se forma este conglomerado “Cambiemos”, que pretende ser un espacio amplio también, con distintas ideas, un lugar democrático donde poder discrepar, sin embargo ellos son motivos de críticas por esto, y burlas, le hacen Bullyng a Vidal, los mismos que decían que a Cristina la atacaban por ser mujer son los mismos que hoy atacan a Vidal, en fin, quiero decir que para el peronismo ellos son los únicos que pueden ser un espacio amplio, abierto y democrático donde debatir distintas ideas, el resto son solo alianzas.
Desde el peronismo (justicialismo, ya no sé cómo llamarlos) llegaron al poder personajes que nada tienen que ver entre ellos, o lo tuvieron en su momento pero se traicionaron mutuamente siendo extremadamente leales, porque si de algo saben estos muchachos es de lealtad, hasta tienen una fecha para celebrarla. Supongo que Menem es lo mismo que Duhalde, y que el cabezón piensa igual que Néstor, y que Cristina es lo mismo que Menem, y que Scioli y Sergio son clones, y no entiendo por qué ponen a De la Sota enfrentado con Urtubey. ¿No son todos peronistas? O sea, no se pueden poner de acuerdo entre ellos, y critican al gobierno actual cuando Lilita piensa distinto que Gabriela. ¿No es buenísmo?
Hacé lo que yo digo, pero no lo que yo hago.
Analicemos muy por encima algunas otras cuestiones. Los que hoy se quejan cuando el ministro de economía dice que la suba de los servicios es tan solo dos pizzas son los mismos que seguramente comieron por seis (¡SEIS!) pesos por día. Los mismos que hoy afirman que hay inflación son los mismos que durante los últimos 12 años seguramente han podido ahorrar, porque en Argentina hay inflación desde el 11 de diciembre del 2015, el que no juntó plata hasta ese entonces es porque no quiso, si en un país donde hay trabajo genuino, seguridad financiera y sin inflación no ahorrar sería un pecado. Ruega por nosotros pecadores. Los mismos que creían en un INDEC mentiroso son los mismos que hoy llorisquean porque no hay INDEC. Los mismos que reprimieron en Tucumán el 25 de Mayo son los mismos que hoy se quejan de las represiones. A los que hoy se quejan por los docentes en la provincia de Buenos Aires les preguntaría dónde carajo estuvieron, al menos, los últimos 8 años.
El blanqueo de capitales propuesto por el kirchnerismo estaba bien. El planteado por el macrismo está mal. El macrismo pretende pagarle los juicios a los jubilados, en muy cómodas cuotas, es cierto, seguramente los viejos se mueran antes de recibir el total de la suma, pero…¿Cuánto pagó Cristina a los jubilados? Uno, siempre (SIEMPRE) es más que cero.
Los que celebraron y aplaudieron la negativa a votar una ley anti despidos son los que hoy le dicen facho a Mauricio porque… VETÓ UNA LEY ANTI DESPIDOS!!!! ¿No es genial? Estos tipos consumen de la buena, les pega que da calambre, y lo peor es que no convidan ni un poco, no dejan ni un poco.
Los que hoy exigen un 82% móvil para los jubilados son los mismos que no dijeron nada durante 12 años acerca del 82% móvil.
Los que decían que en Argentina no había pobres son los que hoy se quejan de la pobreza, o sea, ni el más bobo de los políticos puede hacer que en 5 o 6 meses el número de pobres pase de 0 (cero) a 7 millones (SIETE MILLONES). Hundir el Titanic es más difícil de lo que parece.
Resulta que Cristina era la presidenta de todos, pero Mauricio es TU PRESIDENTE. ¿Y la democracia? Bien, gracias.
Hoy el querido Daniel reclama por las rutas que él mismo no arregló durante 8 años. Supongo que le quedó agua en el cerebro.
El núcleo duro, como lo llaman, dicenque si Cristina va presa se pudre todo, porque ella es pueblo, y el pueblo la ama, bueno, pero si de amor se trata los alemanes supieron amar a un tal Adolfo.
Time Warp, gestión macrista, cantidad de muertos 5.
Cromagñón, gestión kirchnerista, cantidad de muertos 194.
Once, gestión kirchnerista, cantidad de muertos, 51.
No hay más comentarios.
Dicen que Cristina es una genia política, una estratega de alta gama. Sin embargo Lázaro robó frente a sus ojos y ella no se dio cuenta, puede pasar, son detalles. Cristobal robó frente a ella, y pobrecita no se dio cuenta, estaba muy ocupada mirando Game og Throne, puede pasar. Jaime robó delante de ella, De Vido robó delante de ella, Etchegaray se hizo el boludo delante de ella. ¿Dónde está la genialidad? Venía cualquiera y hacía lo que quería frente a sus narices y ella no se daba cuenta. Tampoco se dio cuenta de la infidelidad de Néstor, y encima pobre víctima inmaculada Bonadío la quiere meter presa, porque Bonadío es malo, y responde a intereses empresariales. Y Cristina es la revolución anti imperialista, sin bien tiene algunos hoteles 5 estrellas, pero ese es tan solo un detalle.
El mismo canal que dijo que Scioli era nuestro nuevo presidente es el mismo canal que ahora dice que la plata que aparece en el video de la rosadita es de Macri.
¿WHAT?
Supongamos que es cierto. ¿Cuál es el problema, si es tan solo gente contando plata?
Macri tiene sociedad en Panamá. ¿Y? ¿Cuál es?
O sea que como Macri hace las cosas mal, eso habilita a Cristina, o la justifica, en sus propias cosas mal hechas. Cristina es chorra, si, si, pero Mauricio también eh. ¿Y entonces?
¿Qué el presidente de hoy sea corrupto desestima o habilita o perdona la corrupción del gobierno anterior?
Hay dos cosas que tenés que saber, lo único que hizo Néstor fue bajar un cuadro, y Cristina te robó, sábelo.
Se jactan de llenar plazas, como si cantidad significara calidad. Bandana llenaba estadios y Sumo a duras penas juntaba 200 personas. Brtiney Spears llena estadios, y los músicos de jazz tocan en bares.
Miren hacia adelante, y si la neblina del fanatismo se los permite, verán en el horizonte una fina luz que indica que el amanecer está llegando, y recuerden, siempre, que todo esto con Grondona no pasaba.