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lunes, 16 de mayo de 2016

Una Película Europea - Capítulo II

Tengo insomnio.
Siempre tengo insomnio.
No debe existir lugar más incómodo para sufrir de insomnio que la sala de espera de una clínica. Es allí una especie de limbo. No se puede dormir pero tampoco se está del todo despierto. Por momentos ocurren milagros y se cree estar en el cielo, otras ocurren tragedias y nos sentimos en el infierno. La sala de espera en una clínica u hospital es como tirar una moneda al aire y esperar, rezarle a la dicha, al azar, cara vives, cruz mueres. Pienso que “todavía no usé mi milagro de hoy”, me prometo a mí mismo, a sabiendas de la gran mentira que estoy cometiendo, que si Ángela sale ilesa de todo esto comenzaré a cuidarla mejor.
Dolores es la encargada de hablar con los doctores y las enfermeras. Ella es en realidad la encargada de todo. Yo estoy con sueño, o prefiero decir eso a reconocer que estoy en estado de shock, la situación me superó, me pasó por encima y no tengo idea de cómo reaccionar. Su madre llora y me insulta. Sus amigas me golpearon, claro que son mujeres y no llegaron a dañarme. Escucho términos como lavado de estómago, respirador artificial, milagro. No entiendo mucho. No comprendo nada. Por primera vez existe la posibilidad concreta de que la joda se termine. Dolores se me acerca, se sienta a mi lado, me toma con ambas manos y me dice con la voz más dulce y suave del mundo que “ya está, no pasó nada, se va a poner bien”, aun así yo no reacciono. Hay golpes difíciles de asimilar, “y si Dios queda en nada o no existe te amaré mucho más”, le sonrío y respiro profundo.
Entre ellas dos se odian. O al menos es lo que dicen en público, y lo demuestran insultándose, ignorándose, hasta se pelean de manera física con empujones y tirones de pelo. Todos nos conocemos desde hace mucho tiempo. Formamos parte de un clan artístico desde el cual se realizan revistas, libros, documentales, teatro, fotografías, cuadros. En determinado momento Ángela se peleó con Victoria y se alejó del grupo, pero no de mí. Alejarse de Victoria implica, tácitamente, alejarse del resto. Vicky es la líder, al menos para el público, y es quien pone la firma final para los proyectos. Es un Cesar que sube o baja el pulgar. Claro que la última palabra es de ella, pero a nivel artístico es la que menos ha aportado. Pero ahora, viendo la situación, parecen no odiarse demasiado. Se convierten en hermanos en desgracia.
Dolores me muestra su celular con un mensaje de Vicky, donde pregunta cómo está Ángela, que la mantenga al tanto de todo, que va a rezar por ella y que cualquier cosa le avisemos. En el fondo se quieren. O quedó algo de amor. Vicky también pregunta por mí, quiere saber como estoy y me manda un beso. Se me humedecen los ojos y Dolores me abraza.
-Encima tengo que declarar ante el juez – digo y causo la risa de mi amiga.
Dos días después Ángela es dada de alta. Salió caminando por la puerta grande. Con la ayuda de un doctor porque se sentía muy débil. Se resistió hasta el final a ser trasladada en silla de ruedas. Estaba en silencio y cuando intentó hablar su voz sonó rara, me explicaron que unos días le costaría y hasta le dolería hablar porque debieron usar muchos tubos, pero que no es nada grave. A ella parece no importarle, “si fuese cantante les haría juicio, pero ni eso”, dice con esfuerzo. Los doctores ya tranquilos y en esa confianza que genera el hecho de saber que todo está bien afirman que “no entendemos cómo no se murió”, me preguntan qué fue lo que hice para mantenerla despierta.
-Le hice escuchar una canción – respondo.
Mientras nos subimos al auto veo que algunos chicos nos toman fotografías intentando ser disimulados. No lo consiguen. No puedo creer que nos molesten en ese momento. Les obsequio a la distancia un Fuck You que no tardaría en viralizarse en la web. Veo venir artículos y notas amarillistas. Veo venir diversas teorías sobre lo sucedido desde el mundillo del cyber espacio, ese lugar hermoso y anónimo donde uno puede decir barbaridades sin vergüenza ni culpa. En ese espacio, en realidad, uno puede ser tal cual es, no necesita mentir, desde allí se pueden hacer comentarios racistas, sexistas, machistas, y todo sin el riesgo de ser denunciado. Una parte de mí no ve la hora de encender el ordenador para leer esas fábulas, algunas son extremadamente creativas, y no se tardan en crear historias de conspiración, venta de almas, rituales paganos. En la Internet soy todo lo que se imaginan, desde puto hasta satánico.
Esta vez fueron teorías simples, el público no se sentiría inspirado, me decepcionaron, porque fueron a lo seguro, que Ángela estaba embarazada y acababa de abortar, que había intentado suicidarse, chequeo de rutina, inseminación artificial, que quería agrandarse las tetas. Pero hubo una teoría que me llamó la atención. Desde las distintas redes sociales de la banda un usuario con el pseudónimo ArielitoStone89 escribió lo siguiente.
“Mi tío fue el camillero que la fue a buscar, escuchó que los doctores decían que se iba a morir en el camino, que estaba re pasada de merca mal, hasta la hicieron esperar un poco en la guardia porque sabían que no tenía chances de vivir, pero vivió. Y no vivió gracias a la ciencia ni los doctores ni nada de eso. Ella iba escuchando una canción, no se separó de la música ni un minuto. Dicen que es una canción nueva de Los Educadores que va a estar en el próximo disco. Tiene magia. Creer o reventar”.
Algunos fans se emocionaron y hablaron maravillas. Otros detractores nos re putearon. Algunos pedían enlace para descargar el tema. Otro sencillamente contó una historia similar que aparentemente le había pasado a una de sus primas y que la misma canción la había ayudado a sobrevivir. Raro, porque la canción solo la tenía yo.
-¿Qué te pareció la canción nueva? – le pregunté a Ángela que bebía un té caliente desde la cama mientras miraba una película de Toy Story. Respondió cerrando su puño y levantando su pulgar dándole su aprobación.

En la web ya se hablaba de disco nuevo, muchos pedían nueva fecha, nos pedían que visitemos sus ciudades, y si bien no estaba en nuestros planes hacerlo, al día siguiente mostré a la banda algunos demos para comenzar con los ensayos para la grabación del tercer disco de Los Educadores.

sábado, 9 de abril de 2016

EDIFICIO DESHABITADO


“El amor nos da la vida
y su ausencia
nos mata un poco cada día”.

Bebe.

Miércoles 04:37 AM.
Oficinas del Empresario Rocker.
El edificio se encuentra desolado. Los diecinueve pisos del lugar se encuentran vacíos. Si se presta atención se puede oír como las agujas del reloj de los diferentes salones y oficinas no coordinan jamás a la hora de marcar el inicio de un nuevo segundo. Las alarmas generan armonías y melodías dignas de Mozart, pero nadie puede oírlas. Todos tienen un leve retraso, o lo que es peor, algunos están adelantados, “el tiempo es arena en mis manos”, dice Gustavo. Alguno olvidó su radio encendida en la oficina, pero algo hace interferencia y prohíbe que las canciones se escuchen con normalidad, todo se tiñe de un color sepia antiguo. En el baño alguien dejó la canilla abierta y olvidó presionar el botón del excusado, dejando a la vista la felicidad por la que había atravesado, “los hijos que no tuvimos se esconden en las cloacas”, se escucha a las pérdidas desde alguna radio.
Allí estaba Rocker. Solo. Y pensar que era el dueño de todo eso, que era el magnate más poderoso de la última década y media. Pensar que la noche anterior había sido el centro de atención de una fiesta inolvidable, donde no se escatimó en elixires, mujeres y sustancias, que ese mismo día había tenido que concurrir a innumerables reuniones de producción para concretar, o no, determinados proyectos. Que su celular en las horas de la mañana y la tarde es un equipo de música que no se apaga, no se apaga y no se apaga. Siempre sonando. Siempre alguien que trata de hablar con él. Siempre la prensa, productores, políticos, siempre alguien. Pero no esa noche.
Miraba por la ventana del piso trece. Su oficina daba a la avenida principal de la ciudad, la tristemente célebre General Incertidumbre, en dicha avenida ocurrieron un par de suicidios mediáticos que consiguieron inmortalizar la calle. Desde allí se veían las luces de los negocios, los autos pasar, luces de neón que parecían posar para la foto de una postal. Algún noctámbulo caminando. Otro loco paseando el perro. Deseó más que nunca estar acompañado por alguien.
¿Dónde habría dejado su celular para convocar a alguno de sus secuaces? Resignado a comenzar una búsqueda trata con los e-mailes pero no hay caso. Huele rápido y camina rodeando su escritorio. Llama por el interno a su secretaria, pero esta ya se ha ido, la muy cabrona ya no quiere trabajar horas extras. Camina hasta la puerta, la abre y sin soltar el picaporte grita.
-¡¡Hola!! ¿Hay alguien ahí?
Nada. El edificio se encuentra deshabitado. Lo que él siempre quiso, deseó, tranquilidad. Pero no en ese momento.
Los deseos rara vez se cumplen en el momento en que uno los desea. Por tales motivos hay que tener extremo cuidado a la hora de desear algo; porque no podemos afirmar que mañana desearemos lo que deseamos hoy.
El Empresario Rocker continúa solitario, sus nervios pueden llegar a jugarle una mala pasada. Respira enérgico una vez más. Su pulso ya está acelerado (¿qué esperaban?), encontró su celular debajo de las fotos de la última fiesta. ¿Quién sería esa colorada? ¿La del collar exótico es ella o él? Llama al de Pelo Largo, celular apagado. Prueba suerte con el teléfono fijo. Deje su mensaje después de la señal. ¿Dónde se habría metido? Trató con el Adicto, fiel compañero de aventuras,  pero el destino siguió estando en su contra, celular apagado y el fijo ocupado constantemente. Tampoco responde el Burgués, quien apareció en todas y cada una de las fotos de la fiesta.
Circunstancialmente, y solo en algunos momentos, por motivos que no quedan del todo claro, el ser humano se encuentra solo. Es en esos momentos donde uno debe aceptar la desdicha y no salir a buscar malas compañías.
Sin consuelo próximo a la vista, y tratando de impedir caer en las crueles manos del aburrimiento, el Empresario Rocker se tira sobre el sillón giratorio situado detrás de su escritorio y gira tal cual un niño de ocho años.
-IIIUUUUJUUUUIIII - grita mientras dura el envión.
Desde ese lugar el tipo se recuesta sobre el respaldo y aspira, ya más relajado, aire de su tarjeta de crédito. El aburrimiento llega, generalmente, de la mano de la resignación. Hacen una nefasta dupla. Piensa, “esta es mi vida”, sonríe con triste sarcasmo.
Aun recostado sujeta otra vez (el cabrón es insistente) su celular. En la agenda ya casi no le quedan números que marcar, no tiene mucha gente de confianza. Con los ojos cerrados y con una concreta memoria visual, marca familiarmente el número más conocido, ese que tiene en el discado rápido. Algunos minutos después escucha el sonido de las puertas del ascensor abrirse y toma, tal vez por primera vez en el día, aire puro.
Ángela se hizo presente en su oficina de una manera poco discreta. Minifalda roja, pequeña remerita pegada al cuerpo, tacos por supuesto. Ella tiene labios que enamoran. Cabello que enamora. Sonrisa que enamora. Ojos que enamoran. Todo en ella enamora. Rocker la observa, y sin vacilar, a sabiendas que su compañía no sería del todo simple, y conociendo mejor que nadie los posibles caprichos de esa mujer, le dice que “sos tan cruel como tus ambiciones”, ella hace una mueca, recorre con su lengua la circunferencia de sus propios labios y se sirve una medida doble de Whisky sin hielo que no tarda en beber, como el más entrenado de los bebedores, responde con un tenaz “en la vida nunca es nada por amor”, jaque al Rey.  
Tiene pechos que aparentan ser operados, pero no lo son. Una cintura ideal para abrazar con un solo brazo, y un culo, cadera y piernas acordes al resto del cuerpo ya descrito. Rocker se relame, su “banquete gustoso y costoso” está servido pero su cuerpo no reacciona.
El Empresario Rocker, ajeno a todo principio de razón, continúa recostado sobre su sillón giratorio meciéndose, parece estar dormido porque sus ojos no se ven por sus gafas redondas y sus movimientos son imperceptibles, su celular se encuentra tirado sobre la alfombra y sus brazos caídos por los bordes del sillón. Trabajo fácil para Ángela, experta en este tipo de resucitaciones, una “enfermera del amor” profesional, ella no tuvo más que arrodillarse frente a él y realizarle un fellatio que bordeó la perfección.
Al culminar la acción con un fuerte y poco prolijo final feliz, con el Empresario Rocker ya mucho más calmo producto de la compañía de Ángela, esta le comentó, como insinuando, solo al pasar, como quien no quiere la cosa, que andaba con ganas de cambiar su auto por uno 0 Km.
Rocker saca de un cajón la chequera y firma, “pudo haber sido peor”, piensa. La observa enamorado mientras ella limpia sus labios y traga saliva con algo de asco. Sabe que el destino, su enemigo personal por naturaleza, aunque se divierta en el medio de la historia, le tiene preparado un final con ella a su lado, y desde esa certeza (intuición tal vez), el tipo soporta todos los balazos.

Fábula escrita

 por Braian Bauer.