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lunes, 18 de julio de 2016

Escribir

Escribir para resolver misterios vinculados al cosmos y otros planetas, para refugiarnos de las crueles barras del destino, para complacer (una vez más) a la soledad y sus aliados. Escribir para escaparle al tormentoso pasado dejando registros equívocos, para esperar por el incrédulo futuro que se sabe peor, escribir porque en el presente no hay nada mejor.
Escribir para tratar de encontrarle, luego de una absurda y testaruda búsqueda, un consuelo a esa tristeza, a ese mal recuerdo, escribir para sanar los traumas y gambetear a los tan necesarios psicofármacos. Escribir para concretar nuestras fantasías, para conquistar aquel corazón inalcanzable para los mortales, escribir (como los Griegos) para alcanzar la inmortalidad, para llenar de dudas al mundo, para reírse de las certezas y sus derivados, para burlarnos de la razón en su más amplio sentido.
Escribir para poder cantar, dibujar y crear.
Escribir para darle batalla al insomnio, para demostrarle a la ansiedad quién es el que manda, para dejar en ridículo a los psicólogos, escribir, ¡carajo!, para decirle a Dios que acá estamos, haciendo proezas truncas tratando de solucionar sus defectos y sus perfectas  imperfecciones de creador improvisado, escribir para demostrarle que es un holgazán.
Escribir para legalizar la infidelidad y otras hierbas.
Escribir para escapar de la burocracia, la política y la economía, para eludir a las religiones y acercarnos a la fe, para que el vino sea más efectivo y las alucinaciones no sean lejanas y desconocidas.
Escribir para bajar la fiebre y hacer del delirio algo crónico.

Escribir para conquistar el alma de una hermosa damisela virgen que silenciosa espera ser abrazada por sorpresa por el verdadero y eterno amor, o como dirían en el barrio, escribir, simplemente, para levantarse una minita.

lunes, 6 de junio de 2016

Crímenes Perfectos - Capítulo II

Tengo insomnio.
Siempre tengo insomnio.
Los medios de comunicación formaron un circo mediático alrededor del lugar del recital. Un cerco vallado como si se tratara de algo de suma importancia. Pienso que tal vez algo realmente importante debe estar sucediendo en el país y que nos utilizan a nosotros para tapar todo eso. Las combis con sus móviles en vivo adornaron la silenciosa ciudad. Cámaras, flashes, entrevistas a los seguidores. Amarillismo.
-Se abusó de mí, me besó a la fuerza y después hizo que me echaran los de seguridad – dijo a las cámaras la groupie que había estado en el hotel el el día anterior.
La periodista le preguntó entonces por qué estaba allí feliz de la vida si sentía que yo le había hecho eso que denunciaba, y si tenía pensado actuar de manera legal.
-Porque sí loco, porque sí, se le perdona todo a él, ¡¡vamo’ Rocker!!
Y el coro de gente que se encontraba detrás de ella comenzó con el cántico de guerra y su “oohh, Educadores, es un sentimiento, no puedo parar, olé, olé, olé”. Todos saltaban, sus caras pasaban veloces por la cámara que filmaba en vivo, mientras la notera luchaba por hablar y describir la pasión del público, sujetando sus auriculares con fuerza y saltando por inercia con el resto de los fans que la apretujaban.
Los entendidos desde los estudios criticaban mi accionar, diciendo que sacaba ventajas de mi desmerecido y precario estrellato, y que algún día se unirían muchas chicas y me harían una denuncia colectiva, inclusive un abogado ya se estaba postulando desde un programa de televisión, y afirmaba tener a varias denunciantes listas para atacar. También aparecieron los especialistas en análisis literarios, describiendo mis poemas, descubriéndolos, buscando metáforas donde no las hay. Hasta aparecieron ejemplares físicos de mis libros en plena pantalla, jamás sabré como los consiguieron. Destacan el poema “Silencio Estampado” y comienzan a delinear cuales son mis influencias, y desde allí me crean un perfil psicológico.
-Claramente estamos en presencia de un ser perturbado – manifestaba un especialista del “no sé qué” desde el monitor.
Estoy en el camarín. Escucho el griterío de la gente que está en la calle. Formaron pequeños grupos. Cantan, escuchan las canciones a todo volumen. Hacen asados en la calle. Cuelgan las banderas y beben agua. La policía se pasea amenazante por la zona dispuesta a generar disturbios. La paz pende de un hilo. Una simple chispita desembocaría en una guerra civil. Ambos bandos están dispuestos a pelear, solo necesitan una excusa. Apago la tele cuando una ex novia aparece a denigrarme por un segundo de fama, me acusa de haberla maltratado psicológicamente, dice que yo era distante, y utiliza palabras como “sádico y pervertido” para describirme, además enumera un par de cosas íntimas, como que me gusta tomar leche chocolatada y cocinar bizcochuelos, pienso en qué carajo le habré visto a esa mina, después me acuerdo de la perfección de su culo y entiendo todo.
La puerta del camarín se abre, es Braian que viene a informarme sobre el estado de salud de Ángela. Anoche tuvo una pequeña recaída. No solo no me dirigió la palabra durante todo el día, sino que se encerró en el baño a beber y tomar. Debimos llamar a un cerrajero para que abriera la puerta, para encontrarla a ella tirada en la bañera con sangre en su nariz y rodeada de botellas de ron y tequila.
El resto fue similar a la última vez, una poco recomendable rutina. Internación, lavados, milagros y recomendaciones. Esta vez fue más grave. Según los médicos estuvo muerta unos segundos hasta que pudieron reanimarla. La familia va a presentar un recurso de no sé qué para internarla por la fuerza, y tratarán de impedir también de forma legal que yo me acerque a X cantidad de metros.
Dolores está que vuela. Yo no quiero tocar. Dolores quiere matarme. Yo sé que suspender el show generaría disturbios en la calle, represión policial y saqueos. ¿Cómo fue que pasé de hacer música electrónica desde mi computadora personal para contra restar el aburrimiento a esto? ¿En qué momento se me fue todo al carajo? Y peor aún, ¿cómo pude permitirlo? Culpo al insomnio, por supuesto. Cuando no tengo a quien culpar, o pretendo lavarme las manos, culpo al insomnio. Se me viene a la mente mi poema Silencio Estampado, en él me pregunto si “¿ahora sos vos el mismo de ayer?”, quizás. Me duermo cuando las puertas del lugar se abren para el ingreso de la gente. Comienzo a soñar, como siempre, pesadillas.
Estoy recostado sobre una cama blanca, con sábanas blancas, las paredes blancas, luz blanca, todo blanco, me siento en paz. Me levanto y miro el vidrio de una ventana lateral, allí veo mi reflejo, mi rostro, de pronto las sombras comienzan a ganar terreno en el ambiente, y el blanco va decreciendo, las sábanas se tornan negras, las paredes también, el reflejo del vidrio se oscurece, un zumbido abriga mi oído, se me viene a la mente Ricky Espinosa y su “blanco es el color del infierno”, la imagen del reflejo empieza a mutar, sus ojos se ennegrecen, su boca se abre y allí hay colmillos filosos, se ríe, me mira y se ríe a carcajadas, el zumbido ya es una bola de sonidos, la risa suena distorsionada, yo grito en el momento justo en que el Diablo se abalanza sobre mí.
Abro los ojos. Intento gritar pero mi voz no sale. Esta vez sí estoy realmente asustado. Esta vez la pesadilla fue un paso más allá. Esta vez hasta creo haber sentido el contacto físico con el Demonio. Braian viene a buscarme, me dice que tenemos que salir a tocar lo más puntuales posible, que afuera es un desastre, que la policía reprimió, que hay gente internada, que los noticieros están todos con los cubiertos en la mano, “ojos con dos pupilas te van a matar”, la presión en el pecho y en la nuca son concretas, pienso en Ángela, me gustaría creer que está viendo todo y que se apiada de mí, pero también sospecho que parte de su ser debe estar pensando que me lo merezco, y a quien tenga a su lado le debe estar diciendo “que se joda por pelotudo”. Braian también me dice algo así como que detrás del escenario habrá un fiscal trabajando de oficio en comunicación directa con un juez, y que a la “primera de cambio” nos va a denunciar. Propongo desde la sensatez suspender el show.
-¿Vos estás loco?
Con el control remoto enciende el televisor. Busca algún canal de noticias, para el caso es lo mismo, el evento está en cadena nacional. Los camiones hidrantes coparon las adyacencias del lugar. Gendarmería formó un cordón de protección al resto de los policías que arrojan gases. Todo es humo. Los Educandos, es decir, nuestros seguidores, están en cuero, con sus remeras formaron máscaras para contra restar los efectos de los gases, arrojan piedras, palos, bombas molotov. Tienen varios gritos de guerra, como si fuesen antiguas tribus que están defendiendo su soberanía. A veces corean mi nombre, otras entonan la melodía de European Movie y tengo el presentimiento de que si esa canción es tocada en vivo las cosas se pueden ir al carajo, aunque también sé que no tocarla tampoco es buen plan. De todas maneras la lista de temas ya está hecha y no puede ser modificada, más que nada porque no hay diálogo entre los miembros del grupo, “ya no da para frenar”, dice la linda de Analia Boccomino.
Salgo al pasillo. Dolores discute a los gritos con un hombre vestido de traje que supongo es el fiscal. Debe ser un metido en la vida de sus hijos, ¿quién lo llama a actuar de oficio? Por lo que entiendo ellos no pueden dar garantías de nada, y piensan responsabilizarnos a nosotros de todo lo que pueda llegar a ocurrir. Si todo sale bien será gracias a ellos, si todo sale mal seremos el chivo expiatorio. Simple.
Hay que salir a escena puntual para que no comience a circular el rumor de que el show fue suspendido. Afuera la guerra. Adentro no cabe un alma. Pienso otra vez en Ángela mientras me calzo el disfraz de Rocker, gafas redondas, gorra de jean con visera y auriculares, ella yacía semi desnuda sobre su propio charco de vómito, fue la última vez que la vi, se la llevaron los doctores y ya no pude verla, y quizás no pueda hacerlo por un tiempo. Dolores señala con el dedo índice al fiscal a la vez que le dice que es un hijo de puta, pasa a mi lado y ni me mira, agarra los palillos de su batería, putea al aire y nos obliga a subir a tocar.
Esta vez no hay charla técnica ni arengas.
Esta vez estamos jugados, desnudos, sin fichas, con un pucho en la boca y con los ojos vendados contra un paredón.

Preparen. Apunten. Fuego.

lunes, 16 de mayo de 2016

Una Película Europea - Capítulo II

Tengo insomnio.
Siempre tengo insomnio.
No debe existir lugar más incómodo para sufrir de insomnio que la sala de espera de una clínica. Es allí una especie de limbo. No se puede dormir pero tampoco se está del todo despierto. Por momentos ocurren milagros y se cree estar en el cielo, otras ocurren tragedias y nos sentimos en el infierno. La sala de espera en una clínica u hospital es como tirar una moneda al aire y esperar, rezarle a la dicha, al azar, cara vives, cruz mueres. Pienso que “todavía no usé mi milagro de hoy”, me prometo a mí mismo, a sabiendas de la gran mentira que estoy cometiendo, que si Ángela sale ilesa de todo esto comenzaré a cuidarla mejor.
Dolores es la encargada de hablar con los doctores y las enfermeras. Ella es en realidad la encargada de todo. Yo estoy con sueño, o prefiero decir eso a reconocer que estoy en estado de shock, la situación me superó, me pasó por encima y no tengo idea de cómo reaccionar. Su madre llora y me insulta. Sus amigas me golpearon, claro que son mujeres y no llegaron a dañarme. Escucho términos como lavado de estómago, respirador artificial, milagro. No entiendo mucho. No comprendo nada. Por primera vez existe la posibilidad concreta de que la joda se termine. Dolores se me acerca, se sienta a mi lado, me toma con ambas manos y me dice con la voz más dulce y suave del mundo que “ya está, no pasó nada, se va a poner bien”, aun así yo no reacciono. Hay golpes difíciles de asimilar, “y si Dios queda en nada o no existe te amaré mucho más”, le sonrío y respiro profundo.
Entre ellas dos se odian. O al menos es lo que dicen en público, y lo demuestran insultándose, ignorándose, hasta se pelean de manera física con empujones y tirones de pelo. Todos nos conocemos desde hace mucho tiempo. Formamos parte de un clan artístico desde el cual se realizan revistas, libros, documentales, teatro, fotografías, cuadros. En determinado momento Ángela se peleó con Victoria y se alejó del grupo, pero no de mí. Alejarse de Victoria implica, tácitamente, alejarse del resto. Vicky es la líder, al menos para el público, y es quien pone la firma final para los proyectos. Es un Cesar que sube o baja el pulgar. Claro que la última palabra es de ella, pero a nivel artístico es la que menos ha aportado. Pero ahora, viendo la situación, parecen no odiarse demasiado. Se convierten en hermanos en desgracia.
Dolores me muestra su celular con un mensaje de Vicky, donde pregunta cómo está Ángela, que la mantenga al tanto de todo, que va a rezar por ella y que cualquier cosa le avisemos. En el fondo se quieren. O quedó algo de amor. Vicky también pregunta por mí, quiere saber como estoy y me manda un beso. Se me humedecen los ojos y Dolores me abraza.
-Encima tengo que declarar ante el juez – digo y causo la risa de mi amiga.
Dos días después Ángela es dada de alta. Salió caminando por la puerta grande. Con la ayuda de un doctor porque se sentía muy débil. Se resistió hasta el final a ser trasladada en silla de ruedas. Estaba en silencio y cuando intentó hablar su voz sonó rara, me explicaron que unos días le costaría y hasta le dolería hablar porque debieron usar muchos tubos, pero que no es nada grave. A ella parece no importarle, “si fuese cantante les haría juicio, pero ni eso”, dice con esfuerzo. Los doctores ya tranquilos y en esa confianza que genera el hecho de saber que todo está bien afirman que “no entendemos cómo no se murió”, me preguntan qué fue lo que hice para mantenerla despierta.
-Le hice escuchar una canción – respondo.
Mientras nos subimos al auto veo que algunos chicos nos toman fotografías intentando ser disimulados. No lo consiguen. No puedo creer que nos molesten en ese momento. Les obsequio a la distancia un Fuck You que no tardaría en viralizarse en la web. Veo venir artículos y notas amarillistas. Veo venir diversas teorías sobre lo sucedido desde el mundillo del cyber espacio, ese lugar hermoso y anónimo donde uno puede decir barbaridades sin vergüenza ni culpa. En ese espacio, en realidad, uno puede ser tal cual es, no necesita mentir, desde allí se pueden hacer comentarios racistas, sexistas, machistas, y todo sin el riesgo de ser denunciado. Una parte de mí no ve la hora de encender el ordenador para leer esas fábulas, algunas son extremadamente creativas, y no se tardan en crear historias de conspiración, venta de almas, rituales paganos. En la Internet soy todo lo que se imaginan, desde puto hasta satánico.
Esta vez fueron teorías simples, el público no se sentiría inspirado, me decepcionaron, porque fueron a lo seguro, que Ángela estaba embarazada y acababa de abortar, que había intentado suicidarse, chequeo de rutina, inseminación artificial, que quería agrandarse las tetas. Pero hubo una teoría que me llamó la atención. Desde las distintas redes sociales de la banda un usuario con el pseudónimo ArielitoStone89 escribió lo siguiente.
“Mi tío fue el camillero que la fue a buscar, escuchó que los doctores decían que se iba a morir en el camino, que estaba re pasada de merca mal, hasta la hicieron esperar un poco en la guardia porque sabían que no tenía chances de vivir, pero vivió. Y no vivió gracias a la ciencia ni los doctores ni nada de eso. Ella iba escuchando una canción, no se separó de la música ni un minuto. Dicen que es una canción nueva de Los Educadores que va a estar en el próximo disco. Tiene magia. Creer o reventar”.
Algunos fans se emocionaron y hablaron maravillas. Otros detractores nos re putearon. Algunos pedían enlace para descargar el tema. Otro sencillamente contó una historia similar que aparentemente le había pasado a una de sus primas y que la misma canción la había ayudado a sobrevivir. Raro, porque la canción solo la tenía yo.
-¿Qué te pareció la canción nueva? – le pregunté a Ángela que bebía un té caliente desde la cama mientras miraba una película de Toy Story. Respondió cerrando su puño y levantando su pulgar dándole su aprobación.

En la web ya se hablaba de disco nuevo, muchos pedían nueva fecha, nos pedían que visitemos sus ciudades, y si bien no estaba en nuestros planes hacerlo, al día siguiente mostré a la banda algunos demos para comenzar con los ensayos para la grabación del tercer disco de Los Educadores.